Las calles de Pedraza, un pueblo de Segovia, se pararon en el tiempo en la Edad Media y hoy nos deleitan con sus laberínticos recorridos. ¿Te animas a visitarlo?

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Calles de Pedraza.

Un pueblo fantasma. Desde luego ese no es el calificativo que se podría dar a Pedraza, una localidad situada a hora y media de Madrid y en la que se celebra cada verano un evento que atrae a personas de toda España: la noche de las velas. Sin embargo, en este extraño 2020, en el que Pedraza no ha podido celebrar el vigésimo aniversario de esta mágica celebración, es difícil cruzarse con algún otro visitante durante un paseo por las calles de esta villa de Segovia ancladas en la Edad Media.

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Vistas de Pedraza.

Si visitas Pedraza cuando la pandemia ya haya desaparecido, seguramente te será difícil encontrar un hueco para dejar el coche en el aparcamiento situado en el casco histórico y deberás dejarlo en el pequeño parking que hay a la entrada, en la parte baja de la cuesta que lleva hasta la puerta de entrada. En cualquier caso, una vez en el interior de esta villa, declarada Conjunto Monumental y en la lista de los Pueblos más bonitos de España, toca pasear y curiosear.

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Puerta de la Villa.

Pero, ¿qué tiene de especial este municipio segoviano? En primer lugar, su ubicación: en medio de las amplias llanuras castellanas de colores amarillos, se alza esta fortaleza anclada en el pasado a la que solo se puede acceder cruzando la Puerta de la Villa, el acceso principal de la antigua muralla. Y en segundo lugar, la conservación de cada detalle de su época de máximo esplendor: el siglo XV.

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Plaza Mayor de Pedraza.

La piedra sigue cubriendo cada una de sus bajas viviendas, con pequeños balcones repletos de flores que iluminan el paisaje o con patios cerrados de increibles jardines que despiertan la envidia de todo el que pasa. Las callejuelas crean rincones secretos en cada una de sus cerradas curvas mientras que la amplia Plaza Mayor parece un gran escenario de un teatro al aire libre en el que dar una y otra vuelta sobre uno mismo para disfrutar de cada detalle. No podemos dejar pasar los escudos heráldicos que se asoman en sus edificios y que también se pueden encontrar en otras viviendas del pueblo.

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Escudos heráldicos en la Plaza Mayor.

Y, aislado del centro, su Castillo, al borde de unos empinados barrancos a los que da miedo asomarse. No obstante, sí hay una cosa que ha cambiado en Pedraza, y es el interior del Castillo, construido en el siglo XIII en un lugar en el que se habían ubicado otras fortalezas. En 1926, Ignacio Zuloaga adquirió las ruinas que quedaban del Castillo y lo convirtió en su taller, transformado hoy en un museo dedicado al pintor, aunque con obras de otros grandes artistas como Goya o El Greco.

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Castillo de Pedraza.

Además, de la fortaleza, se puede visitar la Cárcel de la Villa, para descubrir cómo eran las estancias que albergaban a los prisioneros hace varios siglos o los instrumentos que se utilizaban para inmovilizarlos. También puedes acercarte a sus iglesias, aunque solo podrás visitar la Iglesia de San Juan Bautista, ubicada en la Plaza Mayor. A esta se suman la Iglesia de Santa María (en ruinas), la de San Pedro y la de Santo Domingo.

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Iglesia de San Juan Bautista.

Antes de abandonar Pedraza, además de probar su clásico cochinillo, puedes hacer otras excursiones a lugares ubicados a pocos minutos en coche. Si prefieres un entorno natural, te recomiendo que hagas algunas de las rutas de las Hoces del Duratón, y si quieres visitar otro de los Pueblos más bonitos de España, acércarte a Sepúlveda.

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Calles de Pedraza.

Y si decides acudir a la Noche de las Velas, que se celebra los dos primeros fines de semana de cada mes de julio, te recomiendo que lo planees con mucho tiempo. Durante estos días, Pedraza se convierte en un entorno mágico, alumbrado tan solo por velas, y escenario de un concierto de música clásica. Yo he intentado ir en varias veces y los alojamientos se llenan con muchos meses de antelación. Además, en las últimas ediciones, se ha puesto en marcha un sistema de venta de entradas para acceder al pueblo y disfrutar de este evento mágico sin aglomeraciones.

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