Barcelona no es concebible sin Gaudí: los palaciegos edificios del centro de la capital catalana o el monumental Park Güell con una panorámica de la ciudad.

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Terraza de la Casa Milá.

La primera vez que visité Barcelona, me quedé con la boca abierta por las casas construidas por Gaudí en pleno Paseo de Gracia, la belleza del Park Güell o el ingenio de la estructura de la Sagrada Familia. Una década más tarde, he vuelto a visitarlas y sigo fascinada con las ideas que pasaban por la mente de este genio de la arquitectura. Te animo a descubrir esta ciudad a través de las principales obras de este artista.

Casa Batlló

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Casa Batlló.

Josep Batlló y Casanovas encargó a Gaudí la renovación de este edificio, ubicado en el número 43 del Paseo de Gracia de Barcelona. El arquitecto reformó la fachada, pero también la terraza y el patio interior. El resultado es un edificio que parece un ente viviente: sus terrazas son como mascaras con ojos detrás que observan tu paso por la avenida. Al mismo tiempo, desde sus ventanales puedes contemplar cómo transcurre la vida en el centro de Barcelona.

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Terraza de la Casa Batlló.

A ello hay que añadir la compleja estructura de su terraza, con un tejado en la parte frontal compuesto por escamas y cortado por una cruz. Son varias las interpretaciones. Mientras que unos hacen referencia al fervor religioso de este arquitecto, otros aseguran que Gaudí quiso mostrar la leyenda de Sant Jordi, patrón de Cataluña: el tejado de escamas sería el dragón que es atravesado por una espada (la cruz). Siguiendo esta última idea, las columnas de la fachada harían referencia a las víctimas de este dragón, del que Sant Jordi salvó a la ciudad y a la princesa.

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Patio interior de la Casa Batlló.

Su interior merece un comentario aparte. El gusto por las formas de la naturaleza, que para Gaudí eran la fuente de inspiración y el comienzo de todo, se ve reflejado en las puertas curvadas, los techos con ondas como si fueron olas del mar y la relevancia otorgada a la luz. A pesar de que te encuentres en la zona interior del edificio, la luminosidad se cuela por todas partes.

Datos prácticos

Es recomendable reservar la entrada con antelación para evitar las colas de taquilla y porque de hacerlo presencialmente, el coste se incrementa en cuatro euros. Las entradas se compran para una hora concreta y la visita dura alrededor de una hora. La más barata cuesta 25 euros -sin tener en cuenta los descuentos para estudiantes, jubilados o residentes en Cataluña- e incluye una audioguía que te explica la historia de la casa y te describe lo que vas viendo. Además, es interactiva, por lo que puedes ver cómo estaba originalmente decorada cada una de las estancias o qué elemento de la naturaleza quería representar en algunas estructuras.

Casa Milá (La Pedrera)

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Casa Milá.

Aunque desde el Paseo de Gracia puede resultar más complicado observar su atractivo, no por ello debes pensar que merece menos la pena que la Casa Batlló. Y es que lo mejor de la Casa Milá es su azotea, un laberinto de columnas y chimeneas que recuerdan a robots e incluso dicen que pudieron ser la inspiración para las películas de Star Wars. Solo por ello, creo que esta es mi obra preferida de Gaudí en Barcelona.

Pero antes de llegar hasta lo que para mí es la culminación de esta obra maestra, puedes visitar otras dos plantas, además del patio de entrada. Nada más acceder a la casa, la audioguía te introducirá en los colores y las formas de la naturaleza. Te llevará a recorrer con la mirada toda la fachada interior del edificio que cambia en cada centímetro y te rodea en su belleza.

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Patio de entrada de la Casa Milá.

La siguiente parada te permite descubrir cómo era una de las viviendas diseñadas por Gaudí en Barcelona, con recreaciones de las habitaciones de servicio, los dormitorios o el comedor. Poco a poco irás viendo que todas las formas, por muy excéntricas que sean, tienen un sentido: picaportes que se amoldan perfectamente a las manos y una situación de las ventanas tan perfecta que hasta los pasillos que dan al patio interior están siempre inundados de luz.

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Interior de la Casa Milá.

La segunda planta que visitarás es el desván, convertido en lugar de exposiciones pero en el que asimismo podrás contemplar a tu paso la estructura de arcos creada por Gaudí, que se asemeja a las costillas de una gran ballena.

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Desván de la Casa Milá.

Por último, llegarás a la terraza y no te querrás bajar de ella. Además de poder contemplar desde las alturas toda Barcelona, querrás mirar cada detalle de las esculturas que hacen de columna, observar por los huecos que el arquitecto dejó para crear dos ventanas: una que diera a la Sagrada Familia y otra al Tibidabo.

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Terraza de la Casa Milá.

Datos prácticos

Al igual que en la Casa Batlló, es recomendable comprar la entrada por internet y con antelación, para evitarte las colas, pero también para ahorrarte unos euros. La entrada básica cuesta 24 euros si la adquieres a través de la web, frente a los 27 de taquilla.

Park Güell y Casa-Museo Gaudí

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Alrededores de la plaza de la Naturaleza del Park Güell.

Uno de los mejores lugares para contemplar Barcelona desde la perspectiva de Gaudí es el Park Güell y eso que desde que en 2013 cerraron su terraza -llamada la plaza de La Naturaleza-, ya no se puede disfrutar de la misma forma. Pero el Park Güell no es solo un parque, es una obra de arte.

La zona de la plaza es una amplia explanada delimitada por unos balcones de formas curvas cubiertos con pequeñas baldosas a modo de mosaico de distintos colores desde la que se puede contemplar toda Barcelona. Esta estructura esta sostenida por un bosque de columnas de estilo clásico y otras que asemejan la forma de un árbol y que por su inclinación crean un túnel en el que camuflarse.

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Vistas de la plaza de la Naturaleza del Park Güell.

Este lugar nace de la relación de Gaudí con Eusebi Güell. El empresario le encargó plantear un conjunto natural (a modo de urbanización) que rodeara a varias viviendas de estilo palaciego. Sin embargo, el proyecto tuvo poco éxito y solo se vendieron dos de las propiedades: la Casa-Museo Gaudí, donde vivió el arquitecto y que hoy se puede visitar, y la Casa Trías. Poco a poco, el proyecto fue quedando atrás y finalmente, tras la muerte de Güell, sus herederos decidieron vender al Ayuntamiento de Barcelona la propiedad del parque -hasta entonces se podía visitar previo pago de una entrada-.

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Muro exterior del Park Güell.

Desde ese momento y hasta 2013, solo se pagaba por acceder a la casa de Gaudí, donde vivió unos 20 años, y que hoy se ha convertido en lugar de peregrinaje para los interesados en la obra de este arquitecto, pero también en su faceta más personal. En 2013, se cerró el libre acceso a la plaza y también al parque por su entrada principal, con la escalinata, coronada por su famosa lagartija, para evitar la masificación turística. De esta forma, el Ayuntamiento solo permite que entren un máximo de 400 personas cada media hora y tras haber pagado una entrada. Fuera de los horarios de máxima afluencia, el acceso aún es gratuito, aunque desde la web informan que no se garantiza una correcta visibilidad porque no hay iluminación artificial en el parque.

Datos prácticos

Si quieres acceder a la zona monumental (al menos debes hacerlo una vez), puedes comprar la entrada en las taquillas o por internet. Cuesta 10 euros y el acceso es para una hora fijada previamente. Además, permite usar el servicio de bus lanzadera que sale de la parada de metro Alfons X y te deja en el parque en 15 minutos.

Si no te bajas en esta parada ni usas la lanzadera, también puedes bajarte en las paradas de metro Lesseps o Vallcarca o coger el autobús H4 o D40. Si eliges una de estas opciones, es recomendable que llegues por la Avinguda del Santuari de Sant Josep de la Muntanya, que dispone de escaleras mecánicas para evitarte la costosa subida por cuestas y escaleras empinadas.

Entrar a la Casa-Museo Gaudí cuesta 5,5 euros y no incluye el acceso a la zona cerrada del parque. No obstante, si también vas a visitar la Sagrada Familia, hay una entrada combinada por 28 euros que te puede salir a cuenta.

Sagrada Familia

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Fachada de la Pasión (Sagrada Familia).

Cuando entres a este espectacular edificio, se romperán todos tus esquemas de lo que es una catedral. La Sagrada Familia es la obra maestra de Gaudí en Barcelona, aunque a día de hoy aún no esta finalizada, pues el arquitecto murió antes de terminarla, está previsto que se complete para 2026 (una fecha que ya se ha retrasado en varias ocasiones) siguiendo sus indicaciones.

Definir qué es la Sagrada Familia es muy complicado. Un edificio que mezcla el culto a Dios, con el amor por la naturaleza, el uso de la luz y el color, el juego con las formas imposibles y, sobre todo, la creación de un todo armonioso.

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Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia.

La entrada se hace por la Fachada del Nacimiento: más opulenta y recargada, con cada detalle de las figuras que representan el nacimiento de Jesús. Te será difícil verla al completo sin marearte, pero al mismo tiempo no querrás perderte ni una sola forma.

Una vez dentro, la altura y la luz te dejarán sin palabras. Consta de tres naves y cada una de ellas habla por sí sola. La central te lleva a la imagen de Jesucristo crucificado, cubierto por una lámpara que le hace desaparecer. En los laterales, descubrirás las vidrieras de colores que, pese a su tamaño, parece imposible que inunden de luz un edificio tan inmenso. Y cuando mires al techo, descubrirás cientos de figuras geométricas. Bajo el altar, se encuentra la antigua capilla, de estilo totalmente distinto, en la que yace enterrado el propio Gaudí.

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Interior de la Sagrada Familia.

Cuando ya te dispongas a dejar atrás el interior de esta catedral, tendrás ante ti la Fachada de la Pasión, que pretende reflejar la crucifixión de Jesús. Las figuras son más geométricas, con menos detalle, las caras de los personajes están compuestas por simples líneas.

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Vidrieras de la Sagrada Familia.

Por último, aunque a día de hoy todavía no se puede contemplar, cuando la obra este terminada se accederá a la catedral por la Fachada de la Gloria, aún por terminar, que representará el camino ascensional de Jesús. Será la más grande, pero también -por lo que muestran los bocetos-, la más sencilla aunque tendrá una gran escalinata y dos monumentos, uno al fuego y otro al agua, representado por medio de un surtidor que se dividirá en varias cascadas.

Otros edificios

Las obras mencionadas hasta ahora son las más conocidas, pero no las únicas que Gaudí tiene distribuidas por Barcelona. En la capital catalana también podemos visitar la Casa Vicens, una de las primeras obras de Gaudí, y que fue declarada Patrimonio Nacional de la Humanidad en 2005; admirar la fachada de la Casa Calvet -solo está permitida la entrada al restaurante-, la del Collegi Teresianes, un edificio religioso que el arquitecto restauró tomando como base la obra de Joan Pons Trabal y que ostenta el título de Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional; o los pabellones de Finca Güell. Además, podrás entrar en la Torre Bellesguard, para cuya construcción se inspiró en el castillo medieval de Martín I el Humano, último rey de la dinastía catalana del Casal de Barcelona.

Ya a las fueras, aunque a pocos kilómetros, puedes visitar la Colonia Güell, de cuya cripta y cómo fue proyectada habrás descubierto muchos de sus secretos en la Casa Milá.

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