El norte de Escocia es una región de paisajes variados, con acantilados que quitan la respiración, playas de aguas tranquilas y cristalinas y carreteras que surcan terrenos montañosos plagados de lagos.

Norte-Escocia
Paisajes del norte de Escocia.

Cuando piensas en Escocia, te vienen a la mente paisajes verdes, húmedos por la lluvia y cubiertos por la niebla. Cuál fue mi sorpresa cuando tras llevar varios días de road trip por tierras británicas, de estas tres expectativas solo se había cumplido la última. Una ola de calor reinaba en todo Reino Unido y ni las Highlands se libraban de ella. Sin embargo, los puntos más al norte de Escocia decidieron no decepcionarme y darme mi momento de clima escocés en el lugar más adecuado: John O’Groats. Horas después, el tiempo también quiso acompañarme para poder disfrutar de las hermosas playas, los escarpados acantilados que recorren la costa y los impresionantes paisajes de montañas y lagos por los que discurre la carretera principal de la zona.

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Ruta desde Duncansby Head.

En el extremo noreste del país, una carretera de tierra sale de un diminuto pueblo llamado John O’Groats y desemboca junto al faro de Duncansby Head. Tras dejar el coche en una pequeña zona de aparcamiento, comienza un paseo junto a los cortantes acantilados. Si la niebla te lo permite, en pocos metros llegas a una pequeña entrada del mar, que da lugar a dos paredes enfrentadas en cuyos huecos se esconden gaviotas, palomas, fulmares y frailecillos.

John O'Groats
Frailecillos en Duncansby Head.

Tras quedarte ensimismado contemplando a estas maravillosas aves y el vuelo torpe de los frailecillos, debes continuar la senda, rodeado de ovejas y sorteando el campo de minas que dejan a su paso, para contemplar de cerca las gigantes rocas puntiagudas que surgen del mar y que amenazan como gigantes que fueran a tu encuentro.

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Vistas desde las cercanías de Duncansby Head en John O’Groats.

De regreso, puedes pasarte por la zona de tiendas y cafeterías, situada junto al puerto desde el que salen los ferrys con destino a las Islas Orcadas. John O’Groats es además conocido por ser uno de los puntos clave de la North Coast 500, la carretera del norte de Escocia. El recorrido, de 500 millas (800 km), comienza y termina en Inverness, pero te lleva por las carreteras de montaña más bonitas del país, por el interior de Escocia, pero también bordeando la costa este. El recorrido fue creado por los escoceses hace tan solo unos años y ya tiene su propia página web para orientar a los interesados en este road trip.

Aunque el objetivo de nuestra siguiente parada de la jornada era el Castillo de Mey, famoso por ser la segunda residencia de la madre de la actual reina de Inglaterra, hasta que cedió su propiedad a la fundación nacional que lleva el nombre del lugar, no pudimos siquiera atravesar los frondosos jardines que resguardan su entrada porque el acceso estaba totalomente bloquedo. Y es que, según leí, el príncipe Carlos suele pasar unas semanas en julio en esta mansión, que es imposible de ver incluso desde la lejanía.

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Dunnet Head.

Así que nos dirigimos al Dunnet Head, el cabo más septentrional de Gran Bretaña. Esta vez, con las nubes ya desaparecidas y un sol resplandeciente, vimos las olas romper en los acantilados con más precisión. Se supone que también es un lugar en el que se pueden contemplar focas y algunas aves, pero no tuvimos esa suerte.

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Acantilados en Dunnet Head.

Continuamos recorriendo la costa y disfrutando de los maravillosos paisajes junto al mar, aunque los escarpados acantilados impiden en la mayoría del recorrido la existencia de playas a las que, en cualquier caso, sería muy difícil acceder. No obstante, esto cambia cuando llegas a los pueblos de Betty Hill, Coldbackie o Durness.

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Playas de Coldbackie.

Nosotros disfrutamos sobre todo de las playas de arena blanca y suave de Durness. Tiene tres: Rispond, Sango Sands y Balnakeil. Sango Sands, es la de más fácil acceso, está en el centro del pueblo, muy concurrido por los veraneantes, y a pesar de sus gélidas aguas, podrás ver a niños bañarse (aunque muchos de ellos con trajes de neopreno).

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Playa Sango Sands en Durness.

Por otro lado, Bainakeil es preciosa y si te apetece caminar, hay un recorrido de cuatro kilómetros hasta Faraid Head, donde anida una comunidad de frailecillos durante los meses de verano.

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Playa Bainakeil en Durness.

Desde aquí emprendimos ya nuestro camino al alojamiento de esa noche, aunque por el medio atravesamos un paisaje de puertos de montaña plagados de campos verdes que me recordaba a los paisajes de Islandia, a falta de la nieve. Esa noche dormirmos en un B&B muy especial: The Green Croachan, en Stoer.

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Carreteras del norte de Escocia.

Para llegar a él, hay que desviarse de la carretera principal y conducir durante unos 20 minutos por un camino de tierra. Y es que este hotel está ubicado en medio de la naturaleza, rodeado por algunas casas, pero sin restaurantes o tiendas en los alrededores. A la calidez y el confort habitual de otros alojamientos hay que sumarle que se trata de un hotel vegeteriano, es decir, el desayuno es totalmente diferente del que te encontrarás en el resto de Escocia, aunque no por ello está menos delicioso: pan de plátano, cereales, frutas y la opción de tomar huevos cocidos. Además, aceptan animales.

No obstante, si quieres irte a la cama con el estómago lleno, más te vale llevar provisiones o reservar con antelación en uno de los restaurantes de la localidad más cercana, Lochinver, a tan solo 20 minutos en coche.

El post no está patrocinado por ningún hotel ni restaurante. Todo son recomendaciones basadas en la prueba y error de mi propia experiencia. 

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