A pocos kilómetros de Edimburgo, comienza una ruta por los pueblos costeros de la costa de Fife que concluye en la bella e histórica Saint Andrews.

costa-fife
Crail (Costa de Fife).

Viajar a Escocia es sinónimo de naturaleza, pero también de castillos abandonados. Nuestra primera jornada ya de road trip, tras haber visitado Edimburgo, estuvo centrada en conocer algunos castillos pero también una zona de pueblos costeros muy agradable para pasar unas vacaciones de verano.

Blackness-Castle
Blackness Castle.

El primer destino del día fue el Blackness Castle. Salíamos de Edimburgo, situado a tan solo 40 minutos en coche del castillo, y como habíamos madrugado, llegamos justo cuando acababan de abrirlo, por lo que pudimos visitar la fortaleza sin que otros turistas nos la empañasen. Al igual que la mayoría de los castillos de Escocia, su magia está en su abandono y en su localización: parece que es el castillo el que le ha comido terreno al mar y no al revés.

Cuando hablo de abandono no me refiero a que la fortaleza no esta cuidada. De hecho, la conservación de las instalaciones es impecable. Me refiero a la sobriedad del interior del complejo. Los escoceses han hecho bien en mantener las estancias vacías, dejando vía libre a la imaginación del visitante para que, junto con las explicaciones de las audioguías o carteles, recree las intrigas que allí se pudieron urdir.

Blackness-Castle-outlander
Patio interior del Blackness Castle.

Para los fans de Outlander, el Blackness Castle tiene un significado especial. Y es que en su patio interior se rodaron las escenas en que Jamie era castigado por Jack Randall con un látigo. El propio castillo realiza visitas en las que explica cómo fue el rodaje y dónde se situaron los actores. Además, la grabación de la serie ha dejado un recuerdo para la historia en la región. Los habitantes del pueblo -el castillo está alejado de las viviendas- confundieron las luces utilizadas durante el rodaje con ovnis que venían a visitarles en medio de la noche.

La entrada al Blackness Castle está incluida en el Explorer Pass. Si no lo habéis comprado, entrar cuesta seis libras por persona.

Concluida esta visita nos dirigimos a Falkland, un pequeño pueblo situado a menos de una hora del castillo. El encanto de sus casas y de su plaza le han dado el título de uno de los pueblos más bonitos de Escocia que, además, esconde varias curiosidades.

costa-fife
Falkland Palace.

Desde el punto de vista histórico, el Falkland Palace y sus jardines fueron de los preferidos por María Estuardo. Además, en este palacio se encuentra la pista de tenis más antigua del mundo, que data de 1539. La entrada no está incluida en el Explorer Pass y tiene un coste de 13 libras por persona.

costa-fife
Inscripciones en las casas de Falkland.

Además este pueblo es famoso por las inscripciones realizadas en las puertas de las viviendas: incluyen las iniciales y la fecha en que contrajeron matrimonio sus propietarios.

Para los freaks de Outlander, Falkland fue usado para reproducir Inverness en la serie. Cuando me enteré de esto, pensé que la ciudad pegada al Lago Ness sería bastante fea, pero luego me llevé una grata sorpresa. En cualquier caso, siguiendo los pasos de Deambulando con Artabria me tomé una foto que reproduce una de las escenas de la serie, cuando Claire pasea por la ciudad en la primera temporada.

escocia-outlander
Plaza principal de Falkland.

Después de tomar un té en una de las coquetas cafeterías de la plaza, pusimos rumbo a la East Neuk de Fife o costa de Fife, que comprende varios pueblos. Aunque nos hubiera encantado parar en todos pues los paseos a la orilla del mar o las increíbles casas que se esconden en sus callejones eran impresionantes, solo nos detuvimos en algunos de ellos.

costa-fife
Puerto de Pittenweem.

En Pittenweem, además de pasear por su puerto o por su calle principal, donde se encuentran varios restaurantes -nosotros aprovechamos para almorzar en The Cocoa Tree Shop, muy recomendable-, no debes perderte su cueva, St. Fillan’s Cave.

Fillan's-Cave
St. Fillan’s Cave (Pittenweem).

Para poder acceder a ella, tienes que abonar una libra por persona en una de las cafeterías del pueblo y te darán la llave para que abras el lugar. Según te acercas a ella, ves cómo las casas se han construido en un nivel más elevado y hay una gran roca que cubre uno de los lados de la calle. Sin embargo, no te puedes imaginar que, una vez abras la verja, te adentrarás en una oscura y profunda cueva cuyos orígenes se remontan al siglo VII. Fue entonces cuando un misionero irlandés (Saint Fillian) se escondió en ella y trató de difundir la fe cristiana entre los pictos. De hecho, parece que el nombre del pueblo está dedicado a él pues Pittenweem significa «el lugar de la cueva». No obstante, esta particular iglesia ha experimentado varias transformaciones a lo largo de los siglos.

costa-fife
Crail.

También nos detuvimos en Crail, un pueblo con más vida que Pittenweem, o al menos veraneantes que pasan los días soleados en las casas escondidas entre sus callejuelas o los caserones con amplios jardines con vistas al mar.

La siguiente parada fue en Saint Andrews. Aunque esta ciudad es famosa por albergar la universidad más antigua de Escocia y una de las más antiguas de Reino Unido y por ser la cuna del golf, nosotros nos dirigimos a sus dos grandes monumentos, situados uno junto al otro, cuya entrada está incluida en el Explorer Pass.

saint-andrews-escocia
Ruinas de la St. Andrews Cathedral.

De la St. Andrews Cathedral poco queda, salvo una parte del pórtico de entrada y del altar así como la torre de St. Rule, perteneciente a la antigua Iglesia de St. Regulus o St. Rule, el segundo de los templos que aquí estuvieron ubicados -muy cerca estuvo inicialmente la Iglesia de St. Mary on the Rocks-, hasta que el obispo de Saint Andrews decidió en el siglo XII elevar la catedral, que llegó a ser la más grande de Escocia.

Hoy, el terreno que ocupaba la catedral se ha convertido en un cementerio. La torre y el museo son los únicos lugares para los que hay que abonar una entrada, que está incluida en el Explorer Pass. Visitar la primera supone un acto de valentía, sobre todo para los más claustrofóbicos, pues la escalera de caracol que sube es extremadamente estrecha, aunque las vistas de la ciudad desde la parte superor merecen la pena.

castillo-saint-andrews
Ruinas del St. Andrews Castle.

El St. Andrews Castle, construido al borde del mar y lugar donde vivieron los obispos de la ciudad, está también en ruinas y no se conserva la estructura completa, tan solo algunas torres abiertas o el lugar que habrían ocupado ciertas estancias. Además, puedes adentrarte en sus minas y contraminas de asedio, pero de nuevo, se trata de una visita solo apta para aquellos que no tengan pánico a los espacios pequeños y cerrados. Tienes que atravesar un túnel en el que irás a veces de rodillas e incluso tendrás que descender algunas escaleras empinadas en las que no tendrás apenas capacidad de movimiento.

Tanto el castillo como la catedral reflejan el impacto que la Reforma Protestante iniciada por John Knox en Escocia tuvo sobre la religión católica. El propio Knox dio un sermón en la propia catedral y el castillo fue testigo del asesinato de varios protestantes y la posterior condena de muerte al cardenal Beaton.

castillos-escocia
Dunnottar Castle.

Antes de dar por finalizada la ruta del día nos dirigimos al Dunnottar Castle, a pesar de que sabíamos que por la hora, no íbamos a poder visitar su interior. Sin embargo, creo que fue uno de los que más me gustó por su maravilloso emplazamiento. En lo alto de un acantilado, solo se puede acceder a él bajando una pronunciada cuesta que desemboca en una escondida y preciosa cala. No obstante, las mejores vistas son desde el acantilado situado justo en frente, a pocos metros de distancia, y al que se llega cruzando una pasarela rodeada de vegetación. La entrada no está incluida en el Explorer Pass y tiene un precio de siete libras por persona.

castillos-escocia
Playa junto al Dunnottar Castle.

Terminamos el día en Aberdeen, la tercera ciudad más grande de Escocia. La ruta tan completa nos impidió salir a conocerla esa noche y nos limitamos a cenar y descansar en el DoubleTree By Hilton Aberdeen City Centre. A pesar del nombre, está situado junto al puerto y a unos 15 minutos andando del centro. Independientemente de eso, el hotel estaba muy bien, tenía parking propio y gratuito y nos recibieron con una cookie de chocolate caliente. Después de un largo día, nos ayudó a recuperar fuerzas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *