La capital alemana aún conserva a flor de piel la historia que marcó el siglo XX en Europa. Te propongo una guía para descubrir la historia reciente de Berlín.

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East Side Gallery.

Las ciudades europeas acumulan a sus espaldas siglos de historia, de sucesos que no deben ser olvidados aunque sea duro pensar en ellos. Quizá Berlín no pueda ser considerada la capital más bella del Viejo Continente ni la más acogedora (con sus grandes avenidas). Pero su atractivo reside en su reciente historia (hace tan solo 30 años que cayó el Muro) y en cómo los berlineses han conseguido seguir adelante sin olvidar lo que ocurrió y reconociendo los grandes errores que se cometieron en el país.

Conocer Berlín no es pasear por sus calles, que pueden llegar a resultar frías, desoladas y solitarias. Conocer Berlín es adentrarte en su historia, entrar a los museos y descubrir las atrocidades que se dirigieron desde allí y lo que sufrieron sus habitantes durante casi tres décadas de división.

Como en otras ocasiones, te recomiendo que hagas un freetour o una visita guiada contratada de antemano para ubicarte. De otra forma, llegarás a los sitios sin ser consciente de la relevancia del lugar en el que te encuentras.

El Muro de Berlín

Antes de nada, debes de tener en cuenta que, aunque el muro cayera en noviembre de 1989, la ciudad sigue dividida en dos. Su arquitectura e incluso la vida de sus habitantes sigue siendo completamente diferente en la parte este y oeste de la ciudad.

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East Side Gallery.

Para contemplar lo que supuso el muro, no basta con visitar la East Side Gallery. Es cierto que es este el mejor fragmento del muro conservado y también el más grande: 1,3 kilómetros. Además, las pinturas que lo cubren remueven las emociones de lo que supuso su caída hace 30 años. Cuando esta gran barrera que separó a miles de familias se derrumbó, artistas de todo el mundo llegaron a la capital alemana para plasmar con sus graffitis el inicio de una nueva era. No obstante, posteriormente, han tenido que restaurar las obras para que sigan luciendo igual que entonces.

Como te decía, aunque no puedes perderte un símbolo como la East Side Gallery, hay otros punto en el que se comprende de verdad qué fue el Muro de Berlín: el Dokumentations Zentrum Berliner Mauer (el museo conmemorativo del Muro de Berlín), donde se conserva una de las torres de vigilancia del muro y la franja existente entre los dos muros, el construido en la zona este y el de la zona oeste.

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Restos del muro junto al Museo conmemorativo del Muro de Berlín.

Hay otro punto importante, aunque mucho más turístico: el Checkpoint Charlie o punto de control Charlie, uno de los pasos más conocidos entre las dos zonas en que quedó dividida Berlín. Algunos ciudadanos podían cruzar este acceso (con permisos muy restringidos) y otros lo intentaron a escondidas (algunos con éxito y muchos asesinados en su intento), pero sobre todo eran los diplomáticos, militares y políticos los que lo usaban.

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Checkpoint Charlie.

De hecho, fue en este lugar donde se produjo una de las dos principales crisis que estuvieron a punto de desencadenar una gran conflicto internacional del que hoy podríamos estar hablando como la III Guerra Mundial y todo por una tarde en la ópera.

Dos meses después de que EE UU, Francia e Inglaterra fueran incapaces de impedir a Rusia la construcción del muro, los alemanes de la zona oriental, comenzar a impedir el libre paso entre ambas zonas de la ciudad, condición que formaba parte del acuerdo firmado con Moscú. En medio de esta situación, la noche del 22, Allan Lightner, máximo representante de EE UU en el país, y su esposa, residentes en la zona occidental de la ciudad, decidieron cruzar el paso para acudir a la Ópera, ubicada en el Berlín Oriental.

Los oficiales alemanes de esta zona le solicitaron los permisos necesarios, algo que solo podían hacer los representantes soviéticos, según el acuerdo firmado. Lightner decidió llamar al general Lucious Clay, representante de las fuerzas militares estadounidenses en el país, y que le había concedido el permiso para acudir esa noche a la ópera.

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Cartel en el Checkpoint Charlie.

Sin embargo, una pequeña trifulca por dejar entrar o no a Lightner hizo que los tanques estadounidenses y soviéticos estuvieran enfrentados a ambos lados del muro durante varios días esperando que saltara la chispa que diera comienzo a una guerra. Pero las negociaciones del entonces presidente de EE UU, J.F. Kennedy y el líder soviético Nikita Khrushchev salvaron la situación: los rusos retiraron los tanques y media hora después, los estadounidenses hicieron lo mismo, apuntándose, en cierto modo, una victoria diplomática.

El otro lugar del que os hablaba se encuentra a pocos metros del Checkpoint Charlie: el Blackbox Kalter Krieg. Un pequeño museo al aire libre con explicaciones sobre el funcionamiento de este paso fronterizo y con restos del muro de Berlín.

Alemania y el holocausto judío

Pero conocer la historia de Berlín y de Alemania supone retroceder más en el tiempo y pasear por el Denkmal für die ermordeten Juden Europas (Memorial en honor a los judíos asesinados en Europa). 2.711 bloques de hormigón de distintas alturas que se convierten en un laberinto de desolación, tristeza y frialdad.

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Memorial en honor a los judíos asesinados en Europa.

El monumento ha generado numerosas críticas por si esta es la forma adecuada o no de representar esta tragedia, pero lo cierto es que los berlineses lo conservan como una joya que nadie puede dañar. Bajo el memorial, hay un centro de información-museo que explica la historia de las cientos de familias que fueron objeto de esta tragedia.

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Memorial en honor a los judíos asesinados en Europa.

No muy lejos se encuentran otros dos puntos clave para no olvidar el exterminio judío. La Topographie des Terrors (Topografía del Terror) y un cartel que recuerda que dónde estuvo ubicado el búnker en el que Hitler se suicidó. El primero es un museo repleto de fotografías y extensos textos (en inglés o en alemán) explican cómo funcionó el aparato de seguridad de Hitler. Es cierto que puede llegar a hacerse pesado leer tanto texto en inglés, pero me parece fundamental para comprender la historia de Europa.

Del búnker de Hitler no quedan restos ni por supuesto, homenajes a él. Si no hubiese sido por los guías habría pasado de largo. En el jardín de una urbanización como cualquier otra de Berlín un cartel informa de que allí estuvo ubicado, bajo tierra, el refugio en el Hitler se quitó la vida. Nada más. Un cartel que pasa desapercibido para cualquier turista o incluso para los ciudadanos, pero que, sin rendir ningún tipo de homenaje a una figura como la de Hitler, no pasa por lo alto lo que allí sucedió.

Después de visitar estos lugares, necesitarás tiempo para asimilar todo lo sucedido. Puede que en algún momento te preguntes por qué me dedico a sufrir cuando estoy de viaje. Pero, en mi opinión, nada de esto debe desaparecer para evitar caer en errores similares en el futuro. ¿Tú qué opinas?

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