Codillo, salchichas y una buena cerveza: tres elementos esenciales que no faltan en una guía para comer en Berlín. Pero, ¿sabes dónde tomarlos?

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Puerta de Brandeburgo en Berlín.

Cuando aterricé en Berlín, me temía que no iba a comer más que comida rápida porque los precios iban a ser inasequibles. Sin embargo, igual que el transporte público es muy económico, comer en el centro de Berlín es mucho más barato que hacerlo en la Plaza Mayor de Madrid. Y, desde luego, tu estómago quedará totalmente saciado.

¿Qué comer en Berlín?

Aunque hay miles de especialidades que no tuve la oportunidad de catar en mi viaje a la capital alemana, no me perdí lo esencial: el codillo y la currywurst (salchicha típica alemana).

Empecemos por la currywurst, el plato más socorrido cuando tienes el tiempo justo para comer entre visitas a museos y lugares emblemáticos de la ciudad. Aunque la venden en numerosos puestos callejeros, yo opté por tomarla en un restaurante. Era pleno mes de febrero y necesitaba de cualquier forma entrar en calor después de varias horas conociendo la ciudad. He de decir que me daba bastante miedo pedirla por la cantidad de curry que pudiera tener, pero la verdad es que la que yo probé no era en absoluto fuerte.

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Plato de currywurst en Berlín.

Este tipo de salchichas se cuecen o asan en una parrilla y se cubren de una salsa que mecla ketchup o salsa de tomate y curry. Si las tomas por la calle, irán acompañadas del correspondiente pan o quizá las corten en rodajas. En cualquier caso, no faltarán las patatas fritas.

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Degustación de salchichas.

De todas formas, la currywurst no es la única salchicha que podrás tomar en Berlín. Si vas a un restaurante puedes pedir un plato de degustación en el que probarás las distintas variedades de salchichas alemanadas, cocinadas sin salsa, simplemente cocidas o a la parrilla.

Pedir codillo (Eisbein, en alemán) en un restaurante ya son palabras mayores. Normalmente, la cantidad que sirven es un kilo (para una única persona, teóricamente), aunque también va incluido el peso del hueso. ¿Cómo te lo pueden servir? Cocido o asado, pero siempre acompañado de chucrut: col asada y fermentada en vinagre que se sirve en pequeños trozos.

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Plato de codillo (Eisbein) en Berlín.

También encontrarás en los restaurantes un escalope de ternera empanado llamado Schnitzel. Su tamaño es inabarcable. Se sale hasta del plato. Cuando me lo pusieron delante, me acordé de los cachopos asturianos. Aunque se sirva como plato típico en Alemania, en realidad, su origen parece ser austriaco.

Y dirás, ¿y los postres? La gran estrella es el Apfelstrudel, una tarta de hojaldre y manzana manzana servida con helado o salsa de vainilla. Una exquisitez, aunque tendrás que contenerte en los platos principales si quieres ser capaz de poder probar este postre, originario también de la cocina austriaca.

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Apfelstrudel con salsa de vainilla.

¿Qué beber en la ciudad?

Evidentemente, los amantes de la cerveza tienen en Berlín un paraiso. Sin embargo, mis conocimientos en este campo son bastante escasos -sé que la Berliner es la más típica- porque no me gusta la cerveza. Solo os puedo contar una experiencia. Mi novio quería probar la cerveza más típica de la ciudad así que lo busqué en Google. Encontré que la Berliner Kindle Weisse era una de las más famosas, y la pedimos.

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Berliner Kindle Weisse.

Sin embargo, cuando el camarero nos trajo las bebidas y le comentamos que la cerveza era para mi chico, solto una pequeña sonrisa. Y es que esta cerveza es de color rosa ya que tiene sirope de frambuesa y su graduación es muy baja (un 3%), por lo que es considerada una cerveza para niños (como muestra su logo). De hecho, nos la trajeron con una pajita. Desde entonces, creo que ya no se fía de mí para pedir sus bebidas.

¿Dónde comer en la capital alemana?

A la hora de elegir restaurante en el extranjero, siempre me entran miles de dudas. ¿La relación calidad-precio será buena? ¿Estaré entrando a un local típico para turistas en el que me van a engañar? Por eso, los freetours sirven de mucha ayuda para orientarte en la decisión.

Una de las primeras cosas que hice al llegar a Berlín fue hacer uno de estos freetours, de unas tres horas de duración, en el que nos explicaron a fondo toda la historia de la ciudad y, por tanto, del país. Además, nuestro guía se involucró mucho y nos dejó hacerle todas las preguntas que quisieramos al acabar la ruta.

Fue ahí cuando nos habló de dos cadenas de restaurantes que yo siempre recomiendo a cualquiera que visite esta ciudad: Maximilians y Augustiner. Ambos están en el centro de Berlín y aunque reciben a gran cantidad de turistas, también son muchos los alemanes que los frecuentan. La calidad es excelente y los precios increiblemente baratos para lo céntricos que están y la cantidad de comida que sirven.

El post no está patrocinado por ningún restaurante. Todo son recomendaciones basadas en la prueba y error de mi propia experiencia.

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