Aunque en invierno es conocida por sus auroras boreales, una visita a Alta en verano permite conocer los 6.000 petroglifos con hasta 7.000 años de historia de su museo al aire libre.

Noche o día. Si viajas al norte de Noruega solo encontrarás contrastes en la luz natural. Si lo visitas en los meses de invierno, serán muy pocos los minutos en los que puedas presumir de ver los rayos del sol, mientras que si viajas en los meses de verano, la noche velará por su ausencia. Y lo que es peor, los alojamientos carecen de persianas y las cortinas no cubren por completo las ventanas, así que lleva contigo un antifaz si tienes problemas para conciliar el sueño.

En nuestra séptima jornada del road trip por los países nórdicos nos acercamos a nuestra meta, visitar Cabo Norte, pero antes debemos llegar a la capital del norte de Noruega, Alta. Nuestro objetivo es llegar a la ciudad lo más pronto posible (tenemos 450 km y seis horas y media por delante) para poder visitarla con tranquilidad y mientras los museos, tiendas y restaurantes estén abiertos.

Alta en verano
Cascada de Malselvfossen.

Pero antes de poner rumbo a nuestro destino, nos dirigimos a la cascada de Malselvfossen, con una caída de 10 metros, conocida como la cascada nacional de Noruega. Después de visitar tantas en nuestro viaje por Islandia, era difícil que nos sorprendiera y de hecho no se puede comparar con las joyas de la Isla de Hielo. Pese a todo, salimos contentos de nuestra excursión. Lo que más nos llamó la atención fue la población de salmones que vive bajo sus aguas. Si miras atentamente, quizá veas alguno saltando.

A media tarde llegamos a Alta, la mayor población de la Laponia noruega o Finnmark. Me esperaba una ciudad bastante más grande pues no me acostumbro al hecho de que en los países nórdicos las ciudades son totalmente secundarias. Pese a todo, Alta merece una visita, sobre todo por su museo.

Alta en verano
Museo de Alta.

Algo alejado del centro de la ciudad se encuentra el Museo de Alta. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, un espacio al aire libre con 6.000 figuras talladas sobre piedra o petroglifos realizadas por nuestros antepasados hace entre 2.000 y 7.000 años. Estas pinturas, realizadas en las rocas de la playa, representan escenas de la vida cotidiana, creencias, rituales y animales. La visita es libre aunque por dos recorridos marcados que te llevan por todas las pinturas.

Alta en verano
Petroglifos en el Museo de Alta.

El primero tiene una longitud de 1,2 kilómetros y los petroglifos son de color rojo debido a que las primeras personas que los descubrieron decidieron pintarlas para que fueran más visibles. Por tanto, en esta primera ruta se pueden identificar perfectamente cada una de las figuras. Sin embargo, el segundo recorrido continúa otros dos kilómetros, pasando por la orilla del mar, hasta una zona en la que las tallas han sido conservadas como se encontraron por lo que toca agudizar la vista y poner en marcha la imaginación para descubrir cada petroglifo.

Asimismo, como capital de las auroras boreales, Alta cuenta con una catedral dedicada a este fenómeno de la naturaleza. La Catedral de las Luces del Norte tiene una forma peculiar que busca homenajear a las auroras.

Alta en verano
Catedral de las Luces del Norte (Alta).

En verano, poco más se puede hacer en esta ciudad, pero si vas en invierno, es muy probable que puedas contemplar una aurora boreal. También puedes disfrutar de una experiencia completa del frío nórdico acercándote al hotel de hielo, el Sorrisniva Igloo Hotel, abierto solo durante los meses de invierno.

Como nosotros no viajamos en esta temporada, optamos por alojarnos en el Scandic de la ciudad. Esta cadena de hoteles está presente en muchas ciudades de los países nórdicos y tienen un precio bastante adecuado para la calidad que ofrecen: no son de gran lujo, pero las habitaciones son muy amplias, el trato es agradable y el desayuno bufé, muy variado. Una opción segura si no sabes dónde dormir.

El post no está patrocinado por ningún hotel. Todo son recomendaciones basadas en la prueba y error de mi propia experiencia. 

One thought on “Alta: una visita veraniega a la capital de las auroras”

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