En la quinta y parte de la sexta jornadas de nuestro road trip por los países nórdicos conocemos el paraíso natural de las Islas Lofoten. Un tesoro muy bien escondido al norte de Noruega.

Playas de arenas finas y aguas de un color azul cristalino. Si no fuera porque la temperatura supera por poco los 20 grados en los días más cálidos del verano, dirías que estás en el Caribe. Pero no, te encuentras en las Islas Lofoten, un paraíso en el noroeste de Noruega.

Hay varias formas de viajar a ellas. Desde el oeste, llegando al pueblo de Å en ferry desde Bodø o por el este, accediendo en coche por la E10 o carretera del rey Olaf V, que conecta las islas a través de numerosos puentes y túneles. Lo mejor es combinar ambas alternativas, aunque en nuestro caso, por problemas para cuadrar los horarios de los ferrys, entramos y salimos por el este del archipiélago.

Una única carretera atraviesa las Islas Lofoten de punta a punta. Entre el pueblo de Å y Svolvaer, la capital, la capital del archipiélago, hay 130 kilómetros que por el tipo de carreteras, se recorren en unas dos horas y media. Sin embargo, de esta carretera principal salen muchos caminos, perfectamente asfaltados, que te llevan a los pueblos de pescadores tradicionales de la zona o a entornos naturales con los que no habías soñado. Si hubiera tenido tiempo, creo que habría disfrutado de las islas una semana entera, pero en poco más de un día, solo tuve la oportunidad de conocer ciertas zonas.

Lofotkatedralen (Catedral de las Islas Lofoten)

Islas Lofoten
Lofotkatedralen.

También llamada Vagan Church, fue construida para acoger a todos los pescadores que llegaran a
Kabelvåg en la temporada de pesca. De hecho, en su interior una maqueta en madera de un barco cuelga del techo. Construida en madera, es la mayor iglesia construida con este material en el norte de Noruega.

Henningsvaer

Islas Lofoten
Henningsvaer.

Algo alejado de la carretera principal y escondido por los fiordos tras una bonita playa, llegas a Henningsvaer. Un pequeño pueblo formado por varias islas interconectadas. No tiene tantos turistas como los que encontrarás al oeste de las Islas Lofoten, por lo que conserva una decadencia y tranquilidad que le da un gran encanto.

Flakstad kirke (Iglesia Flakstad)

Islas Lofoten
Flakstad kirke.

En medio del campo, sin casas que la rodeen, se encuentra la Iglesia Flakstad, la segunda más antigua del archipielago. No obstante, el edificio de fachada roja que ahora contemplas no es el original, construido en el siglo XV pero destrozado por una tormenta dos siglos después.

Nusfjord

Lo primero que ves nada más llegar a este precioso pueblo, son las fachadas pintadas de color amarillo o rojo y la altura a la que han sido construidas las casas. Estas viviendas se encuentran situadas sobre el mar, sobre una especie de plataforma sustentada por altos postes. Se llaman rorbuer y en ellas vivían tradicionalmente los pescadores de la zona. De hecho, en este pueblo verás otro de los elementos más peculiares de las Islas Lofoten: los secaderes de pescado, unas construcciones de madera en las que cuelgan el excelente bacalao que luego degustas.

Islas Lofoten
Nusfjord.

Sin embargo, Nusfjord ya no es un pueblo pesquero, sino un pueblo-museo que ha conservado todos sus elementos tradicionales para que los visitantes los conozcan. Para ello hay que abonar una entrada (aunque si llegas a partir de las seis de la tarde en verano, puedes hacerlo gratis) y seguir un recorrido por los puntos más importantes. Muchos de los rorbuer han sido además convertidos en alojamientos para los visitantes.

Reine

Islas Lofoten
Reine.

Dicen que es el pueblo más bonito de las Islas Lofoten, pero a mí me decepcionó ligeramente por la cantidad de gente que había. Lo que es indudable, es que las vistas desde la carretera, con los rorbuer junto a las montañas y al mar, son unas de las mejores panorámicas de la zona. En sus calles, sin embargo, solo ves cómo estas viviendas han sido convertidas en alojamientos para visitantes, que van y vienen por las estrechas callejuelas.

Islas Lofoten
Reine.

Antes de llegar a Reine, los pueblos de Sakrisoy y Hamnoy también son muy bonitos y no tienen tantos visitantes. En ellos puedes contemplar de cerca los secaderos de pescado. Una de las cosas que más me impresionó fue que todas las gaviotas que revoloteaban a nuestro alrededor no se comieran las cabezas de bacalao que había colgadas. También me llamó la atención el olor: huele a pescado, pero no tan mal como imaginaba.

Islas Lofoten
Secaderos de pescado.

Å

Islas Lofoten
Pueblo-museo de Å.

Este pueblo de tan corto nombre es muy parecido a Nusfjord, pues también se ha convertido en un pueblo-museo. Las casas y los talleres están abiertos al público en forma de exhibición para mostrar cómo eran usados años atrás.

Islas Lofoten
Vistas desde Å.

Aunque Å es muy bonito, lo que más me gustó fue la senda que sale desde el aparcamiento. La E10 finaliza en este pueblo, por lo que se puede decir que Å es el final de la civilización en las Lofoten. Subiendo por un pequeño camino, sales a un acantilado desprotegido desde el que ves las últimas islas (ya sin comunicación más que en barco) e incluso las nubes flotando en el aire, como de una construcción compacta se tratase. Un entorno maravilloso.

¿Dónde dormir?

Para dormir, como al día siguiente había muchos kilómetros hasta el siguiente punto del road trip, optamos por un alojamiento cerca de la entrada este. Dormí en el Kabelvåg Feriehus & Camping, un complejo con casas de campo, pero también con espacio para caravanas y tiendas de campaña. La casa en la que pasamos la noche estaba perfectamente preparada para una estancia larga: un salón amplio, una buena cocina y un porche para disfrutar de la naturaleza (si no fuera por la cantidad de mosquitos que hay).

No obstante, si vas con tienda de campaña, verás que prácticamente se puede acampar en cualquier sitio y en cuanto empieza a acercarse la noche, los lugares más inhóspitos se llenan de tiendas.

El post no está patrocinado por ningún hotel. Todo son recomendaciones basadas en la prueba y error de mi propia experiencia. 

One thought on “Islas Lofoten, el Caribe del Ártico”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *