Si tienes en mente una escapada a Bélgica, te vendrá muy bien saber qué comer, qué idioma hablar o cómo desplazarte.

Cuidado con las bicicletas

Los españoles no estamos acostumbrados a que las bicicletas sean las reinas del trafico en las ciudades. Cuando viajamos a un país europeo, solemos invadir los carriles bici y subestimamos el peligro que vehículos no motorizados pueden suponer.

En Bélgica, debes extremar las precauciones. Y en Gante, todos tus sentidos han de estar puestos en tenerlas vigiladas. Una bicicleta puede aparecer por cualquier lugar y siempre tendrá la preferencia, ya sea para cruzar una calle, circular por una zona peatonal o por la carretera. Mucho cuidado para que no te atropellen o provoques una caída de algún ciclista.

Consejos Bélgica
Bicicletas en Gante.

Las comidas, con paciencia

Los belgas son muy tranquilos. No puedes ir a comer a un restaurante con prisas, ni siquiera esperar que el gofre que te sirven en un puesto callejero sea fast food.

A la hora de planificar tus visitas por la ciudad, ten en cuenta que tus comidas se alargarán entre una y dos horas. Y si viajas con un grupo grande, acabarás por desistir de los postres y pedir un café para llevar.

Mirado desde otro punto de vista, estas horas de comida te servirán para tomarte un descanso de tus largas caminatas o planificar lo que queda de día.

Los puestos de comida rápida también son lentos. En Brujas, en la plaza Burg, se encuentra el que dicen es el mejor lugar para comer los típicos gofres belgas: un pequeño food truck dirigido por un único hombre. Las colas pueden llegar a juntar a más de 10 personas, pero eso no evita que el cocinero prepare con delicadeza cada una de estas delicias (y la espera se alargue más de la cuenta).

¿Qué idioma hablo?

En Bélgica se hablan tres idiomas: inglés y francés y neerlandés (las dos lenguas oficiales). Prácticamente todos los habitantes son capaces de entenderte en inglés, pero según la zona en que te encuentres, deberás utilizar o no el francés.

La zona de Flandés, donde se encuentran las ciudades más turísticas (Amberes, Brujas y Gante), tiene el neerlandés como idioma oficial y son muy pocos los que serán capaces de contestarte en francés (incluso puede que lo consideren una ofensa). En Bruselas, es el francés el idioma oficial, al igual que en el sur del país.

Turistas, con moderación

Al igual que está ocurriendo ya en algunas zonas de España, el turismo comienza a no ser bien recibido en Bélgica, principalmente en lugares tan abarrotados como Brujas. La ciudad ha comenzado a controlar el número de personas que lleva cada guía durante sus visitas por la ciudad y puede multarles si superan la cantidad establecida por la ley.

Cuando llegué a Brujas, la guía me advirtió de que era posible que los dependientes de algunos establecimientos fueran algo rudos, pero lo cierto es que yo no tuve esa experiencia. Todos fueron amables y no pusieron problemas con el idioma.

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Paseo en barco en Brujas.

Muévete en tren

Si tu objetivo es visitar varias ciudades de Bélgica, lo mejor es que te muevas en tren. Funciona como un sistema de cercanías interurbano y los viajes a las principales ciudades tienen salidas incluso varias veces cada hora.

Los trayectos no son baratos, pero hay descuentos. Si viajas en fin de semana, el viaje (ya sea en el día o a cualquier hora entre la tarde del viernes y la noche del domingo) tiene un 50% de descuento. Los mayores de 65 años pagan 6,5 euros ida/vuelta (a partir de las 9 de la mañana entre diario y a cualquier hora los fines de semana), mientras que los menores de 12 años viajan gratis y los menores de 26, a 6,5 euros por trayecto (13 euros, ida y vuelta).

Por último, si viajas con varias personas o vas a visitar varias ciudades, la mejor opción es comprar un Rail Pass: cuesta 77 euros e incluye 10 viajes. Para usarlo, únicamente tendrás que anotar cada que vez que lo utilices el día durabte el que viajas, la estación de salida y la de destino.

¿Qué puedo comer además de gofres?

Los gofres o los mejillones son las comidas típicas más conocidas de Bélgica, pero hay otras especialidades que también deberías probar. Eso sí, no esperes platos ligeros que te ayuden a seguir tu dieta.

En lo que a verduras se refiere, hay un plato muy típico en la zona de Flandes: las endibias al horno envueltas en jamón de york y cubiertas con bechamel gratinada.

Si prefieres probar algo con carne, la especialidad es el estofado de ternera con cerveza, acompañado habitualmente con una fuente de patatas fritas. Lo encontrarás en las cartas como Carbonade Flamande (también es un plato propio de la zona de Flandes). La otra opción es el vol-au-vent relleno de pollo y champiñones, un pastel de hojaldre hueco por dentro que acompañan de un guiso de pollo y champiñones.

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Vol-au-vent relleno de pollo y champiñones.

Y dirás, todo eso tiene muy buena pinta, pero ¿qué me dices de los gofres? Están ricos, hay que reconocerlo, y son diferentes a los que se toman en España. Hay dos tipos: gofres de Lieja y gofres de Bruselas (se venden en todas las ciudades, independientemente de su nombre).

Los primeros se parecen más a los que estamos acostumbrados a comer en España: cuadrados, densos y con un sabor muy dulce. Los de Bruselas son bastante más ligeros (para algunos puede que resulten hasta sosos), pero más grandes, con una forma rectangular. Los belgas suelen tomar ambos gofres solos o con azúcar espolvoreada por encima y consideran un sacrilegio todos los ingredientes que los turistas ponemos encima, aunque la mayoría de los establecimientos ofrecen en sus cartas combinaciones para los más golosos.

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Gofres belgas.

No puedes olvidar que el chocolate en Bélgica es también un bien muy preciado y su precio lo demuestra. Hay varias marcas. Las más caras son Neuhaus, Godiva, Pietro Marcolini y The Chocolate Line. Un nivel por debajo está Leonidas, ideal para traer como recuerdo a España, aunque los belgas consideran que no tiene calidad suficiente. Las diferencias de precio entre las primeras marcas y la última estriban en el ingrediente utilizado para fabricar el chocolate. Las más exclusivas emplean pulpa de cacao, mientras que el resto usa manteca de cacao. Si tienes un paladar muy fino, notarás la diferencia. A mí, me costó bastante percibirla.

Un mundo aparte son las cervezas belgas. Hay más de 1.500 variedades y cada ciudad cuenta con sus propias especialidades. Mi única advertencia es que no la tomes con el estómago vacío: algunas tienen una graduación similar a la de la cerveza española, pero otras son bastante más fuertes y puede que cuando vayas a abandonar el local, no seas capaz de andar en línea recta. Y no olvides, cada cerveza se sirve en su propio vaso (con un dibujo de la marca) para potenciar su sabor al máximo.

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