La Grand Place de Bruselas, las torres de Gante, el castillo de Amberes o los canales de Brujas: cuatro imprescindibles de todo viaje a Bélgica.

Mejillones al vapor, acompañados de una cerveza y, de postre, un gofre espolvoreado con azúcar. Si vas a viajar a Bélgica, tendrás claro que quieres probar al menos una vez una de estas tres especialidades, ¿pero sabes qué debes visitar? Te propongo una ruta de cinco días conocer las principales ciudades del país.

Día 1: Llegada y primer paseo por Bruselas

Bélgica seis días
Grand Place de Bruselas.

Lo ideal es que elijas Bruselas como sede de operaciones. La oferta hotelera es mayor y, por tanto, los precios serán más bajos. El día que aterrices en Bruselas, necesitarás una pequeña ayuda para orientarte, saber qué es lo que más te interesa de la capital belga, qué merece una visita y de qué puedes prescindir si vas muy justo de tiempo. Por ello, te recomiendo que te apuntes a un free tour. Por si no aún no sabes cómo funcionan: son visitas guiadas en el idioma que tú elijas. Duran entre dos y tres horas y te llevan por los principales lugares de la ciudad mientras te cuentan brevemente la historia de la ciudad y el país así como algunas de las peculiaridades de su cultura y recomendaciones de dónde comer o tomar una copa. El recorrido no tiene un coste fijo, pero esto no quiere decir que sea gratuito. Una vez finalizado el tour, eliges cuánto quieres pagar al guía.

Como has llegado este día a la ciudad, salvo que hayas sido muy madrugador, habrás tenido que optar por un freetour por la tarde, así que, una vez finalices, no tendrás mucho tiempo hasta la hora de la cena. Te recomiendo que aproveches para dar un paseo por los alrededores de la Grand Place, conozcas el antiguo Palacio de la Bolsa, que próximamente se convertirá en el nuevo Museo de Cerveza, y te acerques al barrio de Sainte Catherine.  Allí, junto a los canales de Bruselas, hay muchos restaurantes en los que cenar.

Día 2: Visita por Bruselas

Bélgica seis días
Museo del Cómic (Bruselas).

Ya conoces lo esencial del Bruselas, pero necesitas pasear de forma un poco más pausada. En los freetours a veces es hasta difícil hacer una fotografía. Te recomiendo que comiences visitando el Museo de Magritte, junto al Palacio Real. Salvo que seas un apasionado del arte, no tardarás más de una hora. Desde allí, acercate a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula y regresa al entorno de la Grand Place para recuperar fuerzas al lado de la Jeanneke Pis, en una calle llena de restaurantes para turistas. Probé dos de ellos y aunque ambos estaban atestados de gente, me quedo con Chez Leon. Por la tarde, acércate al Museo del Cómic y después pasea por los barrios alternativos de la ciudad: Sablon y Marolles, descubriendo los murales y grafitis escondidos en cada esquina.

Día 3: Amberes

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Castillo Steen (Amberes).

La mejor forma de desplazarte por Bélgica es utilizando sus trenes de cercanías. Los billetes no son baratos, por lo que tienes que tener en cuenta un par de cosas: si viajas en fin de semana, el precio del billete tendrá un descuento del 50%. Si vas a visitar varias ciudades o viajas con un grupo numeroso, te compensará comprar un billete de 10 viajes, con un precio de 77 euros. Pueden usarlo varias personas con destino a cualquier ciudad belga.

Cada menos de media hora salen trenes con destino Amberes Central, una de las estaciones más bonitas del mundo, junto a la cual se encuentra el barrio de los diamantes. Amberes es una ciudad relativamente grande, pero la belleza de su casco histórico se reduce a unas cuantas calles. De visita obligada es la Grand Place, el mercado de la carne y su castillo. Después de comer, puedes aprovechar y cruzar el río por el túnel de Santa Ana y dar un paseo por los parques de la otra orilla. Antes de regresar a Bruselas, aléjate un poco del centro de Amberes, hasta el barrio de Zurenborg, para contemplar las obra de arte de las fachadas estilo Art Nouveau.

Día 4: Gante

Bélgica seis días
Canales de Gante.

Gante es también la ciudad de los canales, aunque menos sofisticados que los de su hermana Brujas. De un vistazo desde el Puente de San Miguel, contemplarás lo esencial de esta ciudad, sus tres torres: la catedral de San Bavón, la Iglesia de San Nicolás y el campanario Belfort. Visitados estos tres monumentos, es el momento de perderte por las calles del bohemio barrio Petershol, donde las estrechas calles medievales y los edificios Art Nouveau conviven con los restaurantes y bares más modernos de la ciudad a los que acuden los estudiantes.

De regreso a Bruselas, puedes acercarte a Lovaina, la ciudad universitaria de Bélgica, una localidad muy pequeña pero en la que se respira tranquilidad, principalmente gracias a su beaterio, y jovialidad, puesto que en las calles del centro solo se ven jóvenes paseando o en bicicleta.

Día 5: Brujas

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Canales de Brujas.

Es mejor dejar la Venecia del norte para el último día, para no llegar con las expectativas muy altas a Amberes o Gante. Ten en cuenta que el trayecto de Bruselas a Brujas dura más de una hora y a las seis de la tarde, comercios y monumentos han cerrado sus puertas, así que te compensará madrugar un poco más. En Brujas, son pocos los monumentos que merecen la pena, aunque te recomiendo entrar a la Basílica de la Santa Sangre y a la Capilla de San Basilio. Lo mejor es pasear, perderte por el Parque Minnewater y su lago del amor; cruzar una y otra vez los puentes que atraviesan sus canales; y disfrutar de las callejuelas repletas de tiendas con dulces de todos los tipos. Para huir un poco del jaleo, puedes acercarte al barrio de Santa Ana, ver el trabajo artesanal del encaje de bolillos y pasear junto a los antiguos molinos de viento que rodearon las murallas de la ciudad entre el siglo XIII y XIX.

Día 6: Bruselas

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Gofre de Bruselas.

Salvo que tengas el vuelo a primera hora de la mañana, aún te quedará tiempo para dar un paseo por la capital. Si es fin de semana, puedes acercarte a algunos de sus mercadillos más emblemáticos, como el de Sablon o el de la Place du Jeu de Balle. También puedes subir a la terraza del edificio Old England (el actual Museo de Instrumentos Musicales) y contemplar la panorámica de la ciudad mientras disfrutas de una café, acercarte al Atomium y tomar la típica fotografía de todos los turistas o hacer una ruta golosa y probar los gofres de Lieja y de Bruselas en varios de los miles de establecimientos que hay por toda la ciudad.

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