Al norte de la Comunidad de Madrid, hay un conjunto de comarcas poco frecuentadas por los madrileños con rincones naturales tan increíbles como el Hayedo de Montejo o preciosos pueblos como La Hiruela.

La mayoría de los madrileños, cuando decide hacer una escapada exprés a la montaña, opta por Navacerrada, Cercedilla o la Pedriza, al este de la comunidad. Esta zona merece una visita, pero hay una gran olvidada: la Sierra Norte de Madrid, formada por las comarcas del Valle Alto, Medio y Bajo del Lozoya, la Sierra del Rincón, el Valle del Jarama y la Sierra de la Cabrera. Si estos nombres no te suenan, desde luego que lo hará el Hayedo de Montejo, Buitrago de Lozoya o el Monasterio del Paular.

Y es que los pueblos ubicados en esta zona cuentan con muy pocos visitantes, que solo se acercan los fines de semana para rápidas excursiones, y aún menos habitantes. Es una zona fuertemente despoblada, con una población muy envejecida por las dificultades que se encuentran sus ciudadanos cuando deciden formar una familia. Solo algunos de estos pueblos cuenta con colegio o instituto. Para asistir a la Universidad o encontrar un trabajo que no esté englobado en el sector agrícola es necesario viajar hasta la capital o a Guadalajara y los servicios de transporte público son muy limitados.

Sin embargo, esta soledad es la que proporciona un encanto inigualable a la Sierra Norte de Madrid. Sus pueblos mantienen la arquitectura tradicional, con casas de piedra y estrechas calles de adoquines. El olor a leña impregna el ambiente y no hay distinción entre naturaleza y núcleo urbano. Todo es uno. De hecho, esta sostenibilidad y armonía entre el hombre y la naturaleza es la que ha servido a La Hiruela (integrada en la Sierra del Rincón) para ser catalogada como Reserva de la Biosfera.

Para conocer esta zona y ayudar a que tú, cuando leas este post, te animes a visitarla, Sierra Norte de Madrid nos invitó a los socios de la Asociación de Blogueros de Viaje de Madrid (MadTB) a celebrar nuestro cuarto aniversario en algunos de sus pueblos.

¿Qué hacer en la Sierra Norte de Madrid?

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería recoger la miel fabricada por las propias abejas en sus colmenas? ¿Y cómo estudian los biólogos las migraciones de los pájaros? En la Sierra Norte puedes probar ambas experiencias. En Robledillo de la Jara atrévete a convertirte en apicultor por un día de la mano de El Jabardo SAT. Equipado con trajes de apicultor, te verás rodeado de abejas y extraerás tu propia miel. Los más miedosos tendréis, ciertos reparos, pero los compañeros que hicieron esta actividad nos aseguran que merece la pena.

Si, pese a todo, prefieres ir en busca de una aventura más relajada, puedes convertirte en científico y descubrir cómo los ornitólogos identifican a las aves (las miden, las pesan y les colocan una anilla) para estudiar sus migraciones. Tras su paso por la Universidad, Eva Banda fundó hace unos años Enara Educación Ambiental y hoy, mientras sigue estudiando a estos animales, transmite su pasión por la ornitología. En mi caso, hice la actividad en La Cabrera (imposible un entorno más natural), aunque también organizan jornadas en el Parque del Oeste de Madrid o en el Jardín Botánico.

Sierra Norte de Madrid
Actividad de ornitología en La Cabrera.

Pero, en un entorno como la Sierra Norte, el senderismo es la actividad principal. Hay numerosas rutas con distintos grados de dificultad (según tu forma física) que puedes hacer por tu cuenta. Durante nuestro fin de semana, los socios de MadTB realizamos dos de ellas. Sedella Naturaleza nos llevó a conocer la Ruta del Frente del Agua, un senda circular que parte de Paredes de Buitrago y te acerca a los nidos de ametralladoras, refugios y puestos de guardia o de mando que fueron usados durante la Guerra Civil por republicanos y nacionales.

Sierra Norte de Madrid
Puesto de mando del bando nacional.

Algo más complicada fue la ruta con salida desde La Hiruela que nos tenía preparada David Pajares, técnico del Centro de Innovación Turística Villa San Roque. El recorrido no llegó a las tres horas y fueron menos kilómetros que la jornada anterior, pero la senda atravesaba la montaña por terrenos empinados, embarrados por las lluvias de los últimos días y con rocas. Sin embargo, todos nos alegramos de poder observar desde la altura de la montaña La Hiruela y El Cardoso.

Sierra Norte de Madrid
Ruta con salida desde La Hiruela.

¿Dónde comer?

En unas jornadas de turismo activo, las buenas comidas son algo fundamental. Aunque el número de locales en los pueblos es bastante limitado, los que hay, son de gran calidad. En mi caso tuve la ocasión de degustar las especialidades del Restaurante Cachivache (La Cabrera), del Arco de Villavieja (Villavieja) y El rincón del Cárabo (Horcajuelo de la Sierra). Otros compañeros probaron El Picachuelo (El Berrueco), la Posada de Robledillo (Robledillo de la Jara), la Posada de la Fragua (Gandullas) y Casa Aldaba (La Hiruela).

Cachivache es un restaurante de comida italiana cocinada de forma tradicional (amasando la pasta y la masa de las pizzas) aunque incorpora ciertos toques de nueva cocina y una presentación excelente. Comenzamos con una ensalada de queso de cabra, unos fingers de pollo con salsa de mostaza y miel y unas croquetas de puerro, dátil y zanahoria. Los deliciosos y típicos platos italianos principales fueron pizza rústica, medialunas de foie con salsa Cachivache y risotto de boletus con virutas de foie.

Sierra Norte de Madrid
Restaurante Cachivache.

El ambiente del Arco de Villavieja (parte de una casa rural del mismo nombre) es más formal. Los platos de la carta están basados en productos de la zona preparados incluye está formada por productos de la zona que, conservando su sabor original, aportan innovaciones en la presentación o los acompañamiento. De entrantes, degustamos un paté de morcilla de puerros, un carpaccio de pulpo sobre patatas revolconas y unas berenjenas en tempura con miel de caña. Los platos principales fueron magret de pato con puré de castañas y corzo. De postre, hojaldre con nata y nueces.

Sierra Norte de Madrid
El Arco de Villavieja.

Por último, El rincón del Cárabo, reconvertido a gastrobar recientemente, ofrece pequeñas raciones individuales en cazuelitas: entrantes, platos de cuchara, pescado o carne. Aunque algunas recetas son bastante sofisticadas, el restaurante mantiene la esencia de una taberna, por lo que el almuerzo se disfruta en taburetes alrededor de grandes barriles. Nosotros comenzamos con unos increíbles entrantes de patatas con mojo verde y unas croquetas de erizo y langostino. A continuación probamos un guiso de garbanzos manitas y pulpo. De plato principal, pimientos del piquillo rellenos de brandada de bacalao y churrasco de ternera acompañado de una ensalada de brotes verdes. El punto final dulce fue pan perdido, una especie de bizcocho esponjoso cubierto de toffe y acompañado de helado. ¿No se te hace la boca agua?

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El Rincón del Cárabo.

¿Dónde dormir?

En la mayoría de los pueblos de la Sierra Norte de Madrid hay una casa rural en la que alojarse. Ten en cuenta que se trata alojamientos pequeños, por lo que se llenan con facilidad en los grandes puentes. Unos ofrecen la posibilidad de alquilar habitaciones con régimen de comidas incluido, mientras que otros alquilan la casa entera, dándote total independencia. Los socios de MadridTB nos alojamos en El Bulín de Piñuecar (también tiene casas en Horcajuelo, Braojos, La Hiruela, Paredes de Buitrago, Prádena del Rincón, Robregordo y Villa de Pedraza) y en los Alojamientos Estrella Rural, ubicados en Braojos. ¿A qué esperas a hacer tu reserva y conocer los secretos del norte de la Comunidad de Madrid?

One thought on “Sierra Norte de Madrid: naturaleza y hombre de la mano”

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