La segunda jornada del ‘road trip’ por los países nórdicos llega a la Costa Alta de Suecia, donde confluyen los lagos, el mar y los bosques de pinos.

Amplios bosques de pinares. Esa sería la definición de la primera jornada de nuestro road trip por los países nórdicos, en la que viajamos desde Estocolmo hasta Byske, un pueblo que linda con la Laponia sueca. El trayecto fue largo, 800 kilómetro y unas 12 horas de viaje, contando las paradas para visitar lugares y para comer.

El primer descanso fue muy cerca de Estocolmo, en Sigtuna. Dudaba si parar aquí, una pequeña ciudad que se puede visitar tranquilamente en una hora, o en Uppsala, bastante más grande. Me decanté por la primera y no me decepcionó: dos calles paralelas surcadas de casas pintadas de colores cálidos, con unos jardines envidiables y un gran lago, el Mälaren, que hace las veces de playa en los días más calurosos.

Costa Alta de Suecia
Sigtuna.

Sigtuna presume de ser la ciudad más antigua del país, fundada en el año 980. O al menos la primera reconocida oficialmente como tal. Cuenta con tres iglesias, dos de ellas completamente en ruinas y una corta ruta de piedras rúnicas o runas por la que es especialmente conocida. Tan solo en la ciudad, se han encontrado 40 de estas piedras con estas inscripciones pero en el municipio el número asciende hasta 170 y la mayoría de ellas fueron levantadas para recordar a familiares fallecidos.

Costa Alta de Suecia
Lago Mälaren.

Continuamos el recorrido por una zona de carreteras con bastante más tráfico del que esperaba y rodeada de pinos y unas bellas flores moradas muy similares a la lavanda. Esta zona de Suecia cuenta con numerosos campings y casas rurales donde los suecos disfrutan de sus veranos remojándose en las playas del mar báltico.

Costa Alta de Suecia
Parque Nacional de Skuleskogen.

La zona del Golfo de Botnia fue la siguiente parada, en concreto, el Parque Nacional de Skuleskogen. Si vas con más tiempo, hay una carretera turística junto a la costa que marca los pueblos más bonitos de la zona con una flor en los carteles. Como aún teníamos muchos kilómetros por delante, hicimos una breve ruta de media hora por el parque, para contemplar los primeros paisajes de naturaleza salvaje. Accedimos por la entrada oeste, con un desvío corto desde la E4. Desde esta entrada, se pueden hacer tres rutas de entre 0,8 y 2,7 kilómetros. Elegimos la primera, que termina en una plataforma artificial desde la que observar unas panorámicas de todo el parque.

Costa Alta de Suecia
Parque Nacional de Skuleskogen.

De vuelta a la carretera, seguimos ya hasta nuestro alojamiento de esa noche, el Byske Gästgivargård, una especie de casa rural muy cerca de la carretera principal (aunque los ruidos no se escuchaban) y rodeada de un bonito jardín e incluso con un porche para desayunar. Las habitaciones eran sobrias, pero muy amplias, y el desayuno bufet no era excesivamente variado pero, como en todos los lugares de la zona, no faltaba el salmón o los arenques.

El post no está patrocinado por ningún hotel. Todo son recomendaciones basadas en la prueba y error de mi propia experiencia. 

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