Es hora de tomarte un té mientras contemplas el atardecer en una de las cafeterías de Jemaa el-Fnaa y perderte en el laberinto de tiendas de la ciudad.

Medina Marrakech
Plaza Jemaa el-Fnaa.

Superada la primera impresión del caos de Marrakech, toca adentrarse de lleno en la ciudad, en la Medina y la forma de hacerlo es pasear por la plaza Jemaa el-Fna y tomar alguna de las calles que salen de ella para perderte en los laberínticos zocos. Sin embargo, antes de que las tiendas te cautiven por completo y te veas inmerso en una vorágine de compras, deberías visitar la Médersa (o madrasa) Ben Youssef, la escuela coránica más importante de Marruecos y la más famosa del norte de África. Está ubicada junto a la mezquita más antigua de la ciudad (de la que ya no quedan restos) y dado que en estos edificios está prohibido el acceso para los no musulmanes, la madrasa permite conocer un poco más a fondo la cultura musulmana.

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Médersa de Ben Youssef.

Esta escuela fue fundada en el siglo XIV por el monarca Abu el Hassan, aunque su nombre hace honor al hijo y sucesor del fundador de Marrakech, Ali Ben Youssef. En ella vivieron y estudiaron ley y religión más de 900 jóvenes hasta la década de los 60 del siglo pasado. Su entrada, a través de un oscuro y largo pasillo, no desvela la grandiosidad de su patio central, en el que está ubicada la fuente en la que los estudiantes realizaban las abluciones previas a la oración. Alrededor de dicho patio, en la planta baja y en la superior, se encuentran las habitaciones en las que residían los jóvenes: diminutos cubículos oscuros que a veces eran compartidos por varios estudiantes.

A la salida de la madrasa, nos encontramos muy cerca de la place des Épices (plaza de las especias), conocida por ser el antiguo mercado. Como su propio nombre indica, en ella puedes encontrar puestos vendiendo todo tipo de especias, aceites y otros remedios naturales. Seguramente acabarás comprando, aunque sea un bote de aceite de argán o un paquete de la mezcla de especias para cocinar pollo, pero lo que más te fascinará serán los colores y los olores de productos de los que nunca habías oido hablar.

Medina Marrakech
Plaza Jemaa el-Fnaa.

Esta plaza puede ser nuestro punto de entrada a los zocos de Marrakech, que te serán imposibles de abarcar completamente por muchos días que allí pases. Las tiendas están agrupadas en zonas, de manera que encontramos zonas dedicadas a la venta de alfombras, babuchas, lámparas, pieles, aceitunas y otros encurtidos, etc.

Medina Marrakech
Puesto de dulces marroquíes en el zoco de Marrakech.

Con respecto a los zocos, solo te recomendamos una cosa: no visites la zona de los tintoreros. Nosotros teníamos intención de hacerlo pero por falta de tiempo nos fue imposible y cuando lo consultamos con el propietario del riad nos dijo que habíamos hecho bien en no ir. El turismo se ha masificado y con él, las malas experiencias de los visitantes. Al parecer, la mayoría de los que allí acuden sufren algún tipo de intento de estafa. En su opinión, para ver cómo trabajan las telas, es mejor acudir a Fes.

Si aún es pronto y no se ha puesto el sol, te recomiendo que subas a alguna de las terrazas de las cafeterías de la plaza Jemaa el-Fnaa y contemples el atardecer. Los bajos edificios de la ciudad permiten ver cómo el sol se va escondiendo y los colores tierra de todas las fachadas se van tiñendo de oscuridad. Mientras tanto, la plaza se va llenando de puestos de comida. A partir de las cinco de la tarde, comienzan a llegar los restaurantes, que colocan sus cocinas y comedores. En verano no es demasiado recomendable cenar en esta zona, pues la comida se cocina a primera hora de la tarde y no cuentan con medios para refrigerarla y protegerla del calor. Sin embargo, en invierno, puedes probar el pescado frito, los caracoles o el paté de berenjenas marroquí. Si la puesta del sol te pilla lejos de la plaza Jemaa el-Fnaa también te recomiendo que subas a la terraza de la cafetería de la Maison de la Photographie y, de paso, contemples las instantáneas de hace un siglo de un Marrakech que no ha cambiado tanto.

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Atardecer en la plaza Jemaa el-Fnaa.

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