Frontera entre Aragón y la Comunidad Valenciana, la belleza e historia de este pueblo gira en torno a su castillo.

Vista de Morella.
Vista de Morella.

En la cumbre de una montaña, en mitad de la árida sierra levantina y creando una frontera natural entre la Comunidad Valenciana y Aragón, se alza el Castillo de Morella, las ruinas de una fortaleza que se remonta a la época de los romanos aunque fue testigo de contiendas hasta bien entrado el siglo XIX. A solo 60 kilómetros de la costa, este pueblo de la provincia de Castellón forma parte desde hace cuatro años de la red de Los pueblos más bonitos de España y visto desde la carretera parece una montaña artificial: las viviendas se han ido adecuando a la orografía del terreno, dando lugar a una pirámide que está coronada por el castillo.

Ruinas del Castillo de Morella.
Ruinas del Castillo de Morella.

Por la fortaleza pasaron los romanos y más tarde los musulmanes, hasta que el rey Jaume I entró a ella y dio comienzo a la Reconquista. No obstante, en este cerro se han encontrado también restos anteriores, del Neolítico, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Sus muros no dejaron pronto su utilidad y presenciaron la guerra de la Independencia y las guerras carlistas del siglo XIX. Hoy, es posible acceder a las ruinas y pasear por donde un día también lo hizo el Cid Campeador o el Papa Luna.

El acceso al castillo comienza con una visita al Convento de San Francisco. El interior sobrio de su iglesia no llama la atención, pero sí lo hacen las pinturas de las paredes de la Sala Capitular, una de las obras más antiguas del arte macabro español. Realizadas en el siglo XV, te quedas con la boca abierta al comprender que 600 años después aún se pueden observar cada uno de los detalles de la Danza de la Muerte.

Claustro del Convento de San Francisco de Morella.
Claustro del Convento de San Francisco de Morella.

Tras pasar el claustro, comienza la subida por un camino de tierra hacia las propias ruinas del castillo.  Por el camino hay muchos carteles que explican el significado de torres y puertas o el uso que se daba a ciertas habitaciones. Entre las muchas cosas que leí, quizá por lo macabro de la historia, me quedé con la torre de la Pardala, donde fue ahorcada Josefa Bosch, una morellana que ayudó y protegió a las tropas españolas durante la lucha contra los franceses; o las llamadas letrinas al vuelo, ubicadas junto a dicha torre, cuyo nombre deja claro la función que tenían.

Basílica Arciprestal Santa María la Mayor de Morella.
Basílica Arciprestal Santa María la Mayor de Morella.

Terminada la visita a la fortaleza, queda descender de nuevo y, tras visitar la Basílica Arciprestal Santa María la Mayor, de estilo gótico, conocer el propio corazón del pueblo. Como tal, el núcleo urbano lo compone la calle Blasco d’Alagó, conocida como de Los Porches por los soportales que unen sus edificios. En ellos hay bares, pastelerías y algunas tiendas de artesanía que venden el producto estrella de la localidad, la manta morellana, fabricadas en lana y algodón y con un diseño de franjas horizontales de distintos colores que quizá recuerda a algunos artículos peruanos. El textil fue durante mucho tiempo la principal actividad económica de Morella, una tradición que se remonta al siglo XIII cuando casi cada vivienda era un taller.

Calle Blasco d'Alagó (Morella).
Calle Blasco d’Alagó (Morella).

También tienes que probar su gastronomía más típica y para ello tendrás que visitar alguna de sus pastelerías y pedir un flaó: una especie de empanadilla de masa dulce rellena de requesón y almendras (hay más variedades, pero esta es la propia de Morella). Si prefieres un aperitivo más salado, también puedes optar por uno de sus múltiples quesos, de cabra u oveja (animales que seguramente veas en tu ascenso al pueblo).

Antes de abandonar Morella, puedes rodear sus murallas (con un perímetro de kilómetro y medio) y subir a una de las 16 torres que la defendieron hace varios siglos, aunque las vistas no serán tan buenas como las que se consiguen desde el castillo.

Vista de Morella desde el castillo.
Vista de Morella desde el castillo.

 

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