En la provincia de Segovia, el Duratón ha creado un entorno similar al Duero, río del que es afluente, en los Arribes y del que disfrutan los buitres leonados.

Hoces del Duratón
Sendero de la ermita de San Frutos.

Si el Duero, a su paso por la frontera entre España y Portugal, crea un increíble paisaje de paredes escarpadas dando lugar a los Arribes, uno de sus afluentes, el Duratón, forma un entorno similar (aunque de menor tamaño), en la provincia de Segovia. El Parque Natural de las Hoces del Duratón, ubicado entre las localidades de Sepúlveda y Burgomillodo, tiene además la mayor colonia de buitres leonados de toda Europa, a los que se puede ver planeando por encima del río en busca de presas.

Hoces del Duratón
Las Hoces del río Duratón.

Aunque la Casa del Parque se encuentra en Sepúlveda, la ruta más famosa y una de las más sencillas parte de Villaseca y lleva a la ermita de San Frutos. Para llegar a ella, es necesario cruzar la localidad de Villaseca y seguir las indicaciones. Una vez en el final del pueblo, comienza una camino de tierra por el que podemos seguir con el coche. Puede surgir la tentación de aparcar y continuar a pie, pero son varios kilómetros, sin sombras y con vehículos circulando a nuestro lado desprendiendo grandes cantidades de polvo.

Tras varios minutos, llegaremos a una zona de aparcamiento donde sí dejaremos el coche para continuar a pie. Al poco de comenzar la ruta, veremos dos carteles. Uno que indica el sendero hacia la ermita y otro hacia el mirador. Este último está a dos minutos, por lo que antes o después de realizar nuestro paseo a la ermita, debemos acercarnos, pues las vistas sobre el río son increíbles.

Hoces del Duratón
Buitres leonados.

El camino principal, de menos de un kilómetro de longitud, nos lleva por un sendero de tierra, con suaves descensos y ascensos. El río fluye a ambos lados, dejando su rastro en las paredes de caliza. Una huella que ha llevado a que los cañones superen en algunas zonas los 100 metros de desnivel.

En las paredes arañadas por el Duratón, los buitres se esconden en todos los recovecos del terreno. Cuando no sobrevuelan la zona, es imposible encontrarlos, camuflados con sus colores terrosos. Eso sí, cuando despliegan sus alas, solo es posible contemplarlos a ellos, volando en busca de una presa o dejándose llevar por las corrientes del aire.

Hoces del Duratón
Ermita de San Frutos.

El sendero de tierra termina en un puente de piedra construido para sortear una profunda grieta, La Cuchillada, y que desemboca en la ermita de San Frutos, aunque en realidad son los restos de un antiguo conjunto monástico del siglo XII. Un poco más adelante, bajando la ladera, hay un pequeño cementerio n el que se conservan tumbas antropomorfas de la Alta Edad Media.

Un recorrido breve, pero que nos permite descubrir la esencia de las Hoces del Duratón, tanto a nivel paisajístico como de fauna.

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