Caminar por el paseo del Muelle, ir de compras por la calle Marqués de Larios, acercarnos a las ruinas del Teatro Romano, refrescarnos en La Malagueta o comer en El Pimpi.

Cuando hablamos de playas andaluzas, se nos vienen a la cabeza cientos de pueblos costeros de las provincias de Huelva, Cádiz , Málaga y Almería, pero en pocas ocasiones nos acordamos de las playas de las capitales. Es cierto que estas tienen mucho que envidiar a los aguas paradisíacas del Cabo de Gata o a los kilómetros solitarios del parque de Doñana, pero, en ocasiones, merece la pena renunciar a estos paraísos a cambio de ganar la vida cultural que ofrecen algunas ciudades andaluzas. Es el caso de Málaga. La capital del cine español tiene 14 kilómetros de playas, pero también una amplia oferta de museos y otras actividades culturales.

Turismo en Málaga
Playa de La Malagueta.

Dónde bañarse

Como buena ciudad de costa y andaluza que se precie, las playas son la principal razón de una gran parte del turismo que recibe. La Malagueta es la más conocida, situada junto al puerto. Algo más alejada del centro de la ciudad se encuentra La Misericordia, bastante más extensa. Ambas cuentan con chiringuitos y zonas ajardinadas en las que tomar el sol. Además, la segunda cuenta con un servicio de baño asistido para personas con movilidad reducida.

 

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Bodega Bar El Pimpi.

Dónde comer

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Patio de los Geranios en El Pimpi.

Las callejuelas que parten de la calle Marqués de Larios cuentan con cientos de bares en los que tapear o disfrutar tranquilamente de una buena ración de pescaito frito. Sin embargo, si hay que hablar de un lugar que goza de gran fama ese es El Pimpi. Esta bodega, abierta en 1971, está ubicada junto a las ruinas del teatro romano y ofrece en su carta todos los platos típicos de la gastronomía malagueña. El Pimpi cuenta con varios espacios: una terraza con vistas al teatro; un comedor interior, al que se accede por un precioso patio repleto de plantas (el Patio de los Geranios), con una decoración tradicional que recuerda a la cualquier taberna andaluza; y una zona más cuidada y moderna, el Palomar de Picasso, con un inmenso ventanal para contemplar el teatro.

Dónde comprar

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Calle Marqués de Larios.

Una vez más, la calle Marqués de Larios es el lugar del que partir. En esta amplia avenida peatonal encontramos las tiendas de las principales marcas de ropa y complementos. En la calle Nueva, paralela a la anterior, encontraremos también algunas sucursales de algunas de las insignias más conocidas, pero si preferimos acudir a comercios más locales, será necesario meterse por los pasadizos más estrechos del casco histórico, en los que abundan los productos de origen marroquí (artículos de piel, cachimbas y joyas exóticas). Por otro lado, aquellos con mayor poder adquisitivo preferirán las marcas de lujo del puerto.

 

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Teatro Romano de Málaga.

Qué visitar

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Catedral de Málaga.

Es difícil elegir un único espacio cultural que visitar en la ciudad de Málaga. La Catedral y su grandiosidad (por dentro y por fuera), el Museo Carmen Thyssen, el Museo Picasso o el Centro Pompidou son solo algunos de los principales espacios. Sin embargo, quizá sorprendan más por su ubicación y su tamaño las ruinas del Teatro Romano y la Alcazaba, ubicadas a pocos metros de la calle Marqués de Larios, junto al Cine Albéniz, una de las sedes del Festival de Cine de Málaga.

 

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Paseo del Muelle Uno.

Dónde pasear

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El centro histórico es el lugar por excelencia para conocer la verdadera esencia de Málaga, sin embargo, os recomiendo salir de este núcleo y dirigiros al paseo marítimo, atravesando el Parque de la Alameda hasta llegar al paseo del Muelle Uno. Esta zona, totalmente reformada, cuenta con numerosas tiendas y restaurantes y ofrece unas maravillosas vistas de la ciudad al atardecer. Junto al centro histórico se encuentra la Noria de Málaga, inaugurada en 2015. Los malagueños dicen que no está teniendo demasiado éxito por sus elevados precios, pero aunque no os subáis a ella, es cierto que su silueta da un aspecto más cosmopolita a la ciudad y nos traslada, aunque sea fugazmente, a la orilla del Támesis, junto al London Eye.

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